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viernes, 10 de febrero de 2012

La Crisis del Egoísmo

Por desgracia ya hace un tiempo que estamos oyendo hablar de "la crisis" esas dos palabras que según muchos son las responsables del sufrimiento de millones de personas. Una crisis que dicen que ha estallado hace unos tres o cuatro años, y que tan difícil de explicar es para unos y tan alegremente la explican otros.

Unos dicen que los responsables son los bancos, otros que los responsables son los políticos, otras personas culpan a las compañías multinacionales, y también reciben la culpa los ciudadanos.

Sin embargo para mí y en mi humilde opinión el culpable solo es uno y todos a la vez, pues todos somos seres humanos y ese amigos míos es quien alberga al culpable, el egoísmo.

Esta no es la crisis del ladrillo, ni la crisis del euro, ni cualquiera de esos múltiples nombres que habréis oído. Esta crisis se remonta mucho más atrás de los tres o cuatro años que hemos comentado, esta es la crisis del egoísmo.

Muchas primaveras han pasado ya desde aquellos viejos tiempos en los cuales la gente firmaba los contratos con un apretón de manos, aquellos tiempos donde la palabra, el respeto, la justicia y el honor eran más que un cúmulo de letras unidas simplemente para aparentar. Eran valores que inculcar a tus hijos, valores que practicar en el día a día, y casi lo más importante, valores que no se podían comprar.

Esos tiempos agonizan, por no decir que ya han muerto, ahora si alguien firma un contrato con la palabra es pisoteado, si alguien nos falta al respeto es vitoreado y si alguien trata de defender la justicia y el honor es calumniado, insultado y hasta en ocasiones demandado.

"Egoísmo: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmesuradamente a su propio interés y despreocuparse del de los demás."

¿Os suena esta definición? Yo creo que todo el mundo la reconocería en ese empresario que explota a sus trabajadores para poder obtener más beneficios, en esos promotores que ayudaron a poner los precios de las viviendas por las nubes, en esos banqueros que arruinaron cajas y bancos entregando hipotecas a diestro y siniestro sabiendo que les llevaría a la ¿ruina? no, mas bien y aunque suene irónico, les llevaría a ser rescatados y recibir indemnizaciones millonarias y nuevos puestos.
También seguro que la reconocemos en esos políticos condenados por corrupción o por ostentar más de diez puestos simultáneamente.
Otro ejemplo son esas instituciones que exigen un canon a eventos benéficos, y muchos más casos que seguro que se os vienen a la cabeza.

Donde es posible que nos cueste más reconocer ese egoísmo es en esos ciudadanos que deciden defraudar a los seguros, a la seguridad social, a hacienda. Ese trabajador que decide simular una baja para irse a trabajar en negro a otro lado, esa persona que sabiendo que no iba a poder pagar hipoteca a su familia.

Esa ya clásica caja B y su inseparable pregunta ¿con IVA o sin IVA?
Incluso se ha llegado a tener envidia del egoísmo ajeno, pues al enterarse de que un conocido ha conseguido una subvención de forma fraudulenta, en lugar de recriminárselo alguien le pregunta ¿y cómo hay que hacer para conseguirlo?

El egoísmo, ese culpable de nuestra crisis, no solo vive en las altas esferas. Vive en los seres humanos y de los seres humanos depende el desterrarlo.

Por un momento restemos el egoísmo a la ecuación que nos ha llevado a esta crisis y veremos cómo seguramente el resultado hubiese sido muy distinto y esta crisis no hubiese llegado a existir.

Ya tenemos localizado el causante de esta crisis y seguramente de todas las pasadas y por desgracia de las futuras.

Pues a pesar de estar localizado y ser conocido por todos, seguramente resulte más fácil cambiar un gobierno, condenar a unas multinacionales o cambiar el sistema bancario entero que conseguir eliminar del ser humano el egoísmo.

Pero no lo demos por imposible, intentémoslo, y que mejor forma de hacerlo que plantearnos una pregunta cada día de nuestra vida.


¿En qué puedo mejorar hoy para ser mejor persona?




2 comentarios:

Jose LV dijo...

Me quito el sombrero, Santi. Sin ninguna duda, este es uno de los factores que más está influyendo en el nuevo camino que conduce, probablemente, a la desaparición del concepto "sociedad". Intentaré poner mi granito de arena para evitar que todo aquello por lo que lucharon mis abuelos sea un legado para mis nietos.

vir dijo...

=D>